Estadio Neza 86, entre grietas y abandono

Manuel Ulloa Cruz se queda parado frente a las gradas del Estadio Neza 86 y mira hacia arriba, como si en el concreto viejo pudiera encontrar otra vez a sus amigos, los partidos de Toros Neza, la calle llena, los domingos de futbol y esa parte de la vida que ya no vuelve, pero que todavía aparece cuando uno regresa al lugar donde fue feliz.

“Para mí esto es un monumento. Son muy bonitos recuerdos que tenemos del estadio y nos gustaría que se siguiera conservando, a lo mejor ya como monumento, que sí hubiera partidos de exhibición, para que las nuevas generaciones al menos vengan a conocer lo que sus padres en algún momento vivieron de jóvenes”, dijo el hombre.

Luego de ser sede mundialista en 1986 y después casa de los Toros Neza, en 2013 el inmueble cerró definitivamente sus puertas al futbol profesional. De vez en vez se ocupa para albergar algún torneo amateur, actividades deportivas o como escenario de eventos políticos.

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Redacción
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