Bajo torres de alta tensión, a un costado de las vías del tren o sobre ductos de Pemex, al menos seis asentamientos humanos irregulares, existen en Nezahualcóyotl desde hace décadas; ahí habitan más de 3 mil personas, quienes están en riesgo constante ante una eventual explosión, el descarrilamiento de algún tren o alguna descarga eléctrica.
En algunos de estos casos, se trata de invasiones en zonas de alto riesgo, que se formaron desde hace varias décadas y aunque se han planteado alternativas para su desocupación y reubicación, por el peligro que corren las personas, hasta el momento no existen avances en este sentido.
De los 2 asentamientos humanos irregulares ubicados en el camellón de la Avenida de Las Torres uno fue retirado en septiembre de 2025, cuando servidores públicos cumplieron una orden de desalojo y demolieron una decena de viviendas construidas casi en el cruce con avenida Pantitlán.
El otro, se localiza en esa misma avenida, pero en el cruce con Avenida Gustavo Baz Prada, en la colonia Benito Juárez, donde la madrugada del pasado 1 de julio se registró una fuga de gas natural en un ducto de la empresa Naturgy, por lo que alrededor de 500 viviendas fueron desalojadas del perímetro.
Y aunque tras la alerta que generó este incidente, el gobierno local informó que se habían identificado 3 predios en los cuales se podría reubicar a las 350 familias que habitan en ese asentamiento irregular, aún no hay avances de la reubicación.
El 1 de julio, pero de 2024, se registró un incendio en el asentamiento irregular localizado a un costado de la Vía Tapo, en la colonia Ciudad Lago, por donde cruzan las vías del tren, así como ductos de Pemex.
Aunque se realizaron inspecciones en tuberías subterráneas para detectar posibles fugas o tomas ilegales para extraer combustible, no se informó sobre los resultados. Hoy, 2 años después, en el conjunto de casas construidas con materiales precarios siguen viviendo decenas de familias.
Como ese, hay otros asentamientos a un costado de la Avenida Bordo de Xochiaca y en la Avenida Ferrocarril, muy cerca de las vías del tren, el canal de aguas negras Río La Compañía y torres de alta tensión, donde recolectores de basura trabajadores informales habitan desde hace varios años, sin que existan opciones para acceder a una vivienda digna.





